La parábola de la rana hervida

A veces es necesario algo que nos lleve al extremo para que reaccionemos antes de morir lentamente:

Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado ni una pestaña.
En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir literalmente hervida.

 

Fuente: Contra ejemplo

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Acerca de

Profesora que tiene mucho por Desaprender. Ingeniera de la Nada que busca la fórmula para estar en el Norte y el Sur a la vez. En proceso de reciclaje.

Publicado en Otras Reflexiones
3 comments on “La parábola de la rana hervida
  1. illeR dice:

    Es duro pero es cierto…

  2. Gromit dice:

    Mmm…
    Curioso…
    Moraleja… Ten cuidado al ducharte, el agua que parece caliente al final te puede matar…

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